MORATINES

Madrid, 2025
Tipo: Reforma residencial
Fotógrafo: David Zarzoso

La intervención se sitúa en una vivienda perteneciente al tejido residencial desarrollado en el entorno de la glorieta de Embajadores durante la segunda mitad del siglo XX. Se trata de edificios de construcción funcional y calidades contenidas, concebidos bajo criterios de eficiencia y racionalidad, con alturas y superficies reducidas.

La intervención se articula a partir de una condición preexistente. Un gran pórtico de hormigón en el centro de la vivienda, impedía el paso convencional de las instalaciones mediante un falso techo continuo. Para evitar la reducción de la altura libre, ya mínima en relación a la normativa vigente, el proyecto consiste en crear un gran núcleo que concentra la complejidad técnica y funcional de la vivienda.

En una única operación arquitectónica, esta pieza central reúne cocina, baños, almacenaje, instalaciones y el recorrido de todas las redes de suministro, convirtiéndose simultáneamente en infraestructura, elemento de distribución y soporte del programa.

La concentración de servicios permite liberar completamente el resto del espacio. Las estancias principales mantienen la máxima continuidad visual, mientras que las áreas de apoyo quedan integradas dentro de una única construcción cuya escala se aproxima más a la de una pequeña arquitectura que a la de un mueble.

La misma pieza resuelve también la flexibilidad del programa. Un sistema de puertas correderas integradas en la pieza permite que una estancia de uso ocasional permanezca integrada en la vivienda en el día a día y, cuando resulta necesario, se transforme en un dormitorio independiente con baño propio. La vivienda no modifica su superficie; modifica su capacidad de adaptarse a distintas formas de habitar.

La materialidad responde a la misma voluntad de síntesis, se reduce deliberadamente el número de elementos. La madera define el núcleo construido; la estructura de hormigón existente permanece visible como testimonio de la construcción original; y una isla monolítica de cerámica introduce el principal punto de atención de la zona de día. El proyecto entiende que la identidad no depende de la acumulación de recursos, sino de la precisión con la que unos pocos elementos son capaces de ordenar el espacio